Como muchos, nos habíamos enamorado de esas chimeneas de etanol que llevan una llama real al salón, sin conducto ni obras.
Compramos una. Y la decepción llegó rápido. Una llama tímida, un acabado barato, un objeto que no cumplía ninguna de sus promesas.
Estas chimeneas bonitas existen, pero cuestan una fortuna, y las versiones asequibles decepcionan. Había algo que hacer entre ambas.
Un objeto diseñado, no copiado
No queríamos una cúpula perfectamente redonda, demasiado lisa, sin carácter. Imaginamos una forma ovalada, más llena, más presente. Un objeto que da gusto mirar incluso apagado.
El dibujo se fue afinando a mano, boceto tras boceto, hasta dar con la línea justa. Después hubo que hacerla realidad, y ahí empezó el verdadero trabajo.
Nuestras fotos y vídeos muestran la chimenea tal como es. Lo que ves es lo que recibes.





