La historia de Maison Fondé

no nació en un estudio de diseño.

NUESTRA HISTORIA
Todo empezó con una decepción

Como muchos, nos habíamos enamorado de esas chimeneas de etanol que llevan una llama real al salón, sin conducto ni obras.

Compramos una. Y la decepción llegó rápido. Una llama tímida, un acabado barato, un objeto que no cumplía ninguna de sus promesas.

Estas chimeneas bonitas existen, pero cuestan una fortuna, y las versiones asequibles decepcionan. Había algo que hacer entre ambas.

Hestia, dibujada a mano.

Un objeto diseñado, no copiado

No queríamos una cúpula perfectamente redonda, demasiado lisa, sin carácter. Imaginamos una forma ovalada, más llena, más presente. Un objeto que da gusto mirar incluso apagado.

El dibujo se fue afinando a mano, boceto tras boceto, hasta dar con la línea justa. Después hubo que hacerla realidad, y ahí empezó el verdadero trabajo.

Dos años de trabajo

Un solo objeto, pensado sin concesiones

Crear una chimenea de etanol de pie, segura y asequible, lleva más tiempo del que se imagina. Este fue el camino.

Detrás de Maison Fondé, un pequeño equipo.

No somos una gran casa. Somos un equipo reducido que diseña, fabrica, fotografía y atiende el teléfono.

Cuando nos escribes, te responde alguien que conoce Maison Fondé de verdad.

Sesión de fotos, imagen de marca.
Lo que ves es lo que recibes

Nuestras fotos y vídeos muestran la chimenea tal como es. Lo que ves es lo que recibes.

La chimenea que nos habría gustado encontrar.